lunes, 7 de febrero de 2011

Su mente estaba en blanco.
Sus músculos parecían reaccionar solos guiados por su instinto.
Por esa simple razón seguía corriendo.
Atravesaba las calles despavorido con la sensación de una presencia siguiéndolo.
La paranoia iba en aumento a cada paso que daba.
Cuando por fin consiguió que sus piernas obedecieran sus deseos logró parar.
Se sentó en un banco presa del miedo. La presencia seguía allí,de eso estaba seguro.
Lo que no sabía era si esa presencia era real o era los remordimientos siguiéndolo por lo sucedido.
Fuera lo que fuese estaba a la vuelta de la esquina esperándolo.
Con un movimiento ágil cogió su pañuelo de seda e intentó,sin suerte,limpiarse las manos de sangre.
Las lágrimas empezaban a asomarse en aquellos ojos carentes de emociones.
Las comisuras de sus labios empezaron a temblar y, sin previo aviso, una carcajada rompió el silencio de la noche.
Se estaba volviendo loco y lo sabía.
La lluvia empezó a caer,parecía como si el cielo llorase.
Y, mientras, ahí seguía él en medio de ninguna parte esperando que, de alguna manera, la tormenta borrase toda la sangre inocente que cubría las calles y de paso su conciencia.

4 comentarios:

  1. Este no lo había leído, no?
    me gusta el final :)

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  2. Alucinante y el final apoteósico :)
    Saludos :)

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  3. lindo final^^
    ahí personas que tiene un buen don de encuadernar una historia perfecta con unas palabras de epilogo muy adecuadas,^^
    aquel os pertenece.^^

    cuidaos mucho.^^

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  4. ¡Muy bonito!
    Me gusta como está narrado, un simple momento lleno de tensión emocional, ;)

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