miércoles, 9 de marzo de 2011

Noto tu presencia.
Inspiro y huelo tu miedo.
Caminas cansada cargando el saco de los remordimientos.
Tu cuerpo mustio emana humillación.
Tus ojos vagan cansados buscando ayuda.
¿Qué vas a hacer monada?
¿Esperar a que se vaya?
No puedes no. Ya sabes cual es el sabor de la soledad y de la muerte.
Has dejado los juegos de manipulación pero tu inocencia no vuelve.
Arañas tu piel intentando borrar las cicatrices de antaño.
Lavas tus heridas con lagrimas. Las cubres con el bálsamo de la lamentación.
¿Crees que consigues algo?
En todo caso incrementas tu deshonra.
A veces te observo y sonries. Te duele, lo siento.
Lo intentas pero no puedes cambiar.
Fallo tras fallo. Intento tras intento.
No puedes ser feliz, no quieres. No concibes la vida sin tormento.
Así que te doy la espalda y me despido.
Ahí quedas encerrada en algún lugar de mi mente.

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