Cerca de un final incierto me lanzo a la nada.
El sueño enfermizo de una muerte prematura me embarga y vibra dentro de mi.
Oteo el paisaje a mi alrededor, no hay nada. La oscuridad se cierne sobre la ciudad pintando una fina niebla etérea casi invisible.Un tenue rayo de sol ilumina mi cara calentándola a pesar del frío que se adueña de una ciudad anónima. A lo lejos unas suaves notas de piano entonan mi canto a la libertad, las oigo desplazarse lentas y armoniosas. Hacen despertar mis sentidos,sonrío y templo mis nervios.
Maquinalmente me llevo el cigarrillo a la boca para aspirar placer ,saborearlo para luego dejarlo ir y fundirse con el entorno.
El ambiente parece desprender una sumisa vitalidad dejando entrever las características de una tarde de domingo.Todo es tranquilidad y la observo curiosa por encima del periódico muerto en mis manos.
Una lluvia inesperada comienza a caer. La gente corre a resguardarse mientras exhala frases de desagrado.
Los observo placidamente mientras me bebo la taza de café, ahora ahogado, que tanto me gusta.
La vida es demasiado corta como para dejar de vivirla por eso mismo sonreí ante la idea de resguardarme.
yo tp trataria de resguardarme si se trata de vivir...
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